Algodonales, la perla escondida de los Pueblos Blancos de Cádiz

Algodonales, forma parte de la ruta de pueblos blancos de Cádiz, en la Sierrra de Líjar, entre los ríos Guadalete y Guadalporcún.

Dentro de la iniciativa A una hora de, tuvimos la suerte de visitarlo, cerrando la ruta #AunahoraCádiz #SientelaSierra.

Por su geografía hay una gran afición a la practica del parapente. Una empresa local nos dio la posibilidad de vivir una de las sensaciones más bonitas que existen, el vuelo libre, de una forma fácil y segura, junto a un profesional, Parapente Algodonales.

Un nombre asociado ya para siempre a Algodonales es el de Valeriano Bernal, recientemente fallecido, un lutier de reconocido prestigo, único heredero de la escuela gaditana de constructores de guitarra flamenca, consiguiendo un sonido muy especial; Paco de Lucía, Paco Cepero, Tomatito, Manuel Carrasco o Alejandro Sanz, han dado buena cuenta de ello. Se pueden visitar su establecimiento y taller, actualmente al cargo de sus hijos, deleitarse del detallado proceso de elaboración artesanal, contemplar y si tienen suerte escuchar esas auténticas joyas.

Al igual que es un deleite, oir los chorros de agua de algunas de las fuentes que encontramos en su casco urbano. Construidas en el Siglo XIX, con un agua famosa por su pureza, claridad y sabor. Allí nos sentamos bajo un árbol y un anciano nos contó algo que pasó en esas calles.

Los días 1 y 2 de mayo de 1810, más de 5000 soldados de las tropas francesas de Napoleón entraron en la localidad. Como en muchos rincones de España, el pueblo se levantó y se enfrentó a los invasores, en su mayoría campesinos y sin apenas armas, defendiendo su tierra. El balance fue de cientos de muertos y más de setenta casas destruidas.

Para conmemorar estos heroicos acontecimientos, cada año se celebra una Recreación Histórica, donde todo Algodonales se impregna del espíritu que llevó a estos campesinos a plantar cara a las tropas francesas, unos días donde todo el pueblo se implica y forma parte de las representaciones. Hay un museo donde se conserva mucha documentación sobre las recreaciones, costumbres y cultural local.

Dentro de estas jornadas, los bares y restaurantes ofrecen una serie de platos típicos de aquella época: revuelto de espárragos, buche, potaje de garbanzos con tagarninas, cabrillas en salsa, etc.

Nosotros nos quedarnos completamente prendados del Bar El Canijo, en el centro, junto a la plaza, en la Avenida de la Constitución. Es un negocio familiar fundado en 1982. Muy popular, suele estar bastante lleno.

El personal que nos atendió fue sumamente amable, nos sentaron junto a una chimenea en el interior, aunque también tienen veladores en la calle. Cuentan con una buena selección de vinos, incluidos algunos ecológicos locales, bastante buenos y una pequeña representación jerezana. Los platos con exquisito regusto casero, se nota además que han querido ir un poco más allá, dándoles un toque refinado que es de agradecer.

La ensaladilla, una excelente tabla de quesos, revuelto de espárragos, croquetas deliciosas, los solomillos. Cuando creíamos haberlo visto todo, llegó la sorpresa, un auténtico carrusel de postres caseros de creación y elaboración propia que nos dejaron completamente alucinados.

Probamos todos y de verdad no sería capaz de destacar ninguno sobre los demás. Impresionante. Tuvimos ocasión de saludar a los artífices de tanta maravilla y felicitarles por el buen trabajo que ofrecen en el día a día. Se merecen lo mejor y Algodonales lo es.

Por @juanduqueoliva

Nuestra visita formó parte de #AunahoraCádiz #SientelaSierra, que se celebró los días 13, 14 y 15 de Abril de 2018.
Con la colaboración de la Diputación de CádizCruzcampo y Peugeot Cádiz

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