Aníbal: espacio vanguardista y cocina atrevida en un palacio escondido del centro de Sevilla

Sevilla está, en muchas ocasiones, necesitada de nuevas ideas y espacios polivalentes que las acojan, creando espacios únicos que aúnen lo mejor de la vanguardia sin perder de vista las raíces más tradicionales. Esto es Anibal Sevilla, una propuesta gastronómica muy interesante alojada en una antigua casa palacio en pleno barrio de Santa Cruz. Hemos podido conocerlo de la mano de Honorio Aguilar, el arquitecto responsable de la reforma, y de Rafael Toribio, otro de los socios del proyecto y, quizá, su cara más visible.

Anibal Sevilla, restaurante gastronómico en diferentes ambientaciones continentales

Anibal Sevilla está enclavado en una antigua casa palacio del centro de Sevilla. Abrió sus puertas en plena Semana Santa 2018 y, desde entonces, no ha dejado de ir ganando adeptos hasta convertirse poco a poco en un lugar de referencia, fieles a su idea que, quizá, no sea para todo tipo de público. Su reforma destaca, entre otras cosas, por la “arquitectura biofílica”, aquella que nos hace sentir cercanía con la naturaleza, integrándola en la decoración, que presenta jardines verticales o árboles que cuelgan del techo. Honorio nos cuenta que el bar de entrada está ubicado en la antigua cochera de la casa, donde podemos degustar alguna tapa, vino o cerveza antes de entrar a los diferentes salones interiores, donde más se ha lucido el arquitecto sevillano.

Además, todo el espacio de Anibal Sevilla está exquisitamente decorado e iluminado, aprovechando toda la luz natural posible y ofreciendo varios salones formales de mesa, mantel y decoración más clásica con otros de mesas altas taburetes, o incluso otros más desenfadados con grafitis en las paredes.

Anibal Sevilla, carta, platos, menú y precios…

Para abrir boca en Anibal Sevilla nos invitaron a una copa de manzanilla Gabriela y, como buenos #sherrylovers que somos, sabíamos que esto sólo podía presagiar cosas buenas. El banquete que nos dimos fue de categoría. Comenzamos con un espectacular salmorejo de centolla servido en el mismo caparazón del animal con la carne del crustáceo junto a huevas de tobiko y rábano. Una mezcla deliciosa que por 7,50 euros es ideal para compartir… o no. El segundo entrante de Anibal Sevilla fueron unas ostras gillardeau número 3, de Ostreasur, acompañadas por un sorbete de mandarina por 10,50 euros. Para maridarlo nos sirvieron un Veuve Clicquot Rosé. Afrutado y dulce, combinaba perfectamente también con el siguiente plato que nos llegó, un cebiche criollo de corvina. Por 9 euros, este plato viene presentado sobre láminas de hielo, con leche de tigre de ají amarillo. Delicioso y estupendo también para compartir.

Sin embargo, aquí no acaba la cosa porque llegaron tres platos más que, como los anteriores, sorprendieron por su propuesta diferente y atrevida, tanto en su elaboración como en su presentación. Nems vietnamitas de pluma ibérica al mole poblano (9,50 euros), que sorprende por la mezcla cultural y el sabor que nos encontramos en boca; croquetas de jamón en tempura (8,50 euros), deliciosas y que quizá puedan entrar pronto en el top sevillano de croquetas (cuidado, ¡Ricardo!); y un brioche de matanza que, quizá, fue el único que no destacó debido al pan.

No termina aquí el homenaje, porque vino un morrillo de atún rojo en salmorejo de mango que estaba de auténtico rechupete, dejando para el último momento las costillas ibéricas glaseadas, elaboradas a baja temperatura durante 48 horas para convertirlas en un bocado tan tierno que parece que estamos mordiendo agua. Brutales ambos platos.

Anibal Sevilla, vinos, postres y mucho más

Evidentemente, en Anibal Sevilla le dan tanta importancia a la bodega como a la cocina, por lo que en su carta de vinos podemos encontrar interesantes referencias de vinos andaluces, en general, y de Jerez, en particular. Nosotros nos tomamos una copa de El Triángulo de Bodegas Luis Pérez 100% tintilla de Rota con recuerdos a pimienta negra y un trago potente y sedoso. Acompañando la tabla de quesos andaluces que nos sirvieron como postre nos sirvieron una trilogía de vinos muy selectos de la gran bodega jerezana Lustau: manzanilla pasada, palo cortado y olorso, todos de la gama Almacenista.

Sin duda, en Anibal Sevilla estamos ante algo de un nivel que roza la excelencia, haciendo que el tridente mágico que conforman la cocina, la bodega y el servicio de sala conformen una experiencia redonda, más que recomendable y memorable que hará, seguro, las delicias de todo aquel que los visite.

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